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Coordinador General
Gustavo Cirigliano
La coordinación general ha estado a cargo del inspirador de la investigación, el filósofo y pedagogo Gustavo F.J. Cirigliano (Presidente Honorario del Instituto para el Modelo Argentino).
Nacido en la Ciudad de Buenos Aires, alcanzó su doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires en 1959. Fue profesor en las universidades Nacional de la Plata (1958), Syracuse U. (EE.UU. 1961). Nacional del Litoral (1963), del Zulla (Venezuela 1964), U.B.A. (1966), P.U. Católica del Perú (1976), U.N. Abierta (Venezuela, 1977), Nacional de Mar del Plata (1984), N. de la Patagonia (1986). Se desempeñó como Secretario Académico de la Universidad Nacional de Salta en 1972 y de la Universidad de Buenos Aires entre noviembre de 1975 y marzo de 1976, para luego exiliarse en Venezuela entre 1977 y 1980. De allí parte a España donde impartió cursos de Análisis Transaccional aplicado a la educación en las universidades de Alicante, UNED, Murcia, Sevilla, Autónoma de Barcelona, Granada, Cádiz y Politécnica de Madrid.
Es autor de más de 60 libros y publicaciones, prologando además otras tantas. Entre sus publicaciones se destacan "Filosofía de la Educación" (1967), "Educación y Política" (1969), “La Argentina Triangular: Geopolítica y Proyecto Nacional” (1975), "La Educación Abierta" (1983), "Educación y País" (1988), "Porque preciso luz para seguir" (1995), "Tangología" (2001) y "Metodología del Proyecto de País" (2002). Ha sido prologado por Jorge Luis Borges en el libro “Qué es la Argentina” (1970), y compartió la autoría del libro “Juicio a la Escuela” (1973) con el destacado pensador austriaco Iván Illich. Del mismo modo por el prestigio que adquirió en la temática de dinámica de grupos prologó el libro “Manual de dinámica de grupos” (1992) que tiene entre sus autores al importante psicólogo norteamericano Jack Gibb.
Gustavo Cirigliano es filósofo comprometido con nuestra Patria y con nuestro pueblo. Sus reflexiones surgen de la experiencia de nuestros dolores y de las vivencias de nuestras reiteradas esperanzas. Él es un verdadero Maestro de vida, que nos estimula a valorar nuestro enorme patrimonio cultural. Es un fiel exponente de nuestra capacidad de producir categorías de pensamiento propias y liberadoras.
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