Desayunos de Trabajo

Lo Social: Pobreza, Distribución Y Proyecto Nacional

  • Lugar: Aula Magna del Instituto Superior Octubre - Venezuela 356
  • Presentación: Víctor Santa María
  • Panel: Daniel Larriqueta, Ernesto Kritz y Alfredo Carazo
  • Coordinación: Miguel Cuervo y José Luis Di Lorenzo
  • Fecha: Miércoles, 18 de Noviembre de 2009

APORTE AL DEBATE

LA CUESTION SOCIAL Y EL PROYECTO NACIONAL

En los últimos meses ha surgido con mucha fuerza la discusión, con una poco propicia mezcla elementos y definiciones técnicas y políticas, acerca del número de personas que sufren indigencia y las personas cuyos ingresos se encuentran debajo de la línea de pobreza.

Los números exhibidos por distintos responsables de la información marcan diferencias de tal dimensión que no parecieran estar identificando el mismo problema social.

La única coincidencia entre todos los participantes, aunque parezca obvio, es que se trata de un “problema social”. Es decir que es un “problema” – lo que implica que tiene solución – y que es “social” – lo que implica que esa solución es una responsabilidad colectiva.

Es importante señalar esta coincidencia ya que durante la década de los ’90 se instaló una cierta visión acerca de que “la pobreza” no era precisamente “un problema” pues, dijo entonces el Presidente Carlos Menem, “pobres habrá siempre” y durante los años que van de 1975 en adelante dominó el concepto de que la pobreza era principalmente una responsabilidad personal.

Tal vez lo expuesto resulte una visión exagerada del pasado, pero es un contraste oportuno y necesario, para introducirnos en ésta época en la cual el pensamiento, la visión, cualquiera sean las cifras estadísticas que cada uno convalide, instala primero la necesidad y la posibilidad de la solución; y segundo la responsabilidad colectiva para llevarla a cabo.

La indigencia y la pobreza, que implican un abismo de desigualdad cualquiera sea la definición de pobreza e indigencia, señalan en primer lugar el grado de fracaso de la democracia. Por esta vía de comprensión es indiscutible que a mayor proporción de personas debajo de la línea, socialmente consensuada, de pobreza, determina una menor densidad democrática en la sociedad de que se trata. Hay una contradicción de raíz entre progreso democrático de las instituciones y regresión social en materia de pobreza.

La democracia no debe escindirse del ideario de igualdad. Pero no hay dudas que, en la práctica de los modelos de pensamiento internacionales, la igualdad y la democracia se han ido escindiendo. No son pocos los países de sólidas instituciones democráticas que han progresado económicamente en las últimas décadas y que han visto aumentar la desigualdad social primero, la contratara es la concentración de los ingresos y luego la de la riqueza; y – como si fuera una condena secuencial – a ese proceso le ha seguido el incremento del número de personas debajo de la línea de pobreza y el porcentaje de las mismas en la población aún en los países desarrollados.

La ideología económica – la traducción del discurso del derrame entre otras – ha contribuido a justificar, a tolerar, este fenómeno en función de su transitoriedad.

En otras palabras, desde esa visión, éste incremento de la desigualdad – que para muchas visiones no es un obstáculo sino un incentivo para la productividad no es visto como un problema que puede ser resuelto por la sociedad sino que debe ser resuelto por el mercado y por lo tanto esta desigualdad es la consecuencia del exceso de regulaciones por sobre el mercado.

La mayor desigualdad – surgida en los últimos 30 años en países occidentales – sería la consecuencia de la incompletitud de las reformas de mercado. La pobreza, para todos, es otro fenómeno – aunque es el abismo de la desigualdad entre los que son pobres y los que no lo son – y pocos son los que no entienden que es necesaria una acción protectiva: en principio hay una generalizada aceptación de la idea de “control de daño” acerca de la pobreza. Es decir, hay algo de decisión individual en permanecer en ella pero la sociedad no debe permitir que el daño auto infligido llegue a extremos (ayuda humanitaria) ni agreda al medio (cuestiones de seguridad).

A las ideas dominantes en estos años se ha unido, además de fenómenos que podemos llamar técnicos (comunicaciones, etc.,), el proceso de globalización (que tiene aristas sistémicas con las ideas dominantes) que ha implicado la incentivación de la doble emigración o de la doble inmigración que ha generado o está asociada en el mundo occidental a la “inmigración” de pobreza.

Los cinturones urbanos de muchas de las grandes ciudades de los países desarrollados están crecientemente poblados por inmigrantes de la pobreza y – a la vez – el corazón de esas grandes ciudades recibe a los intelectuales, artistas, poderosos, y sus fortunas, de los mismos países de dónde han huido de la indigencia a la pobreza los inmigrantes pobres.

Las cuestiones de seguridad en este caso se trasladan a los muros (Brasil, Estados Unidos, España) territoriales. La globalización ha multiplicado el fenómeno dinámico de la frontera móvil de la pobreza. Sería hipócrita no conceptualizar la existencia de un fenómeno similar en nuestro país, tanto en lo que hace a la doble migración interna, como al fenómeno de las inmigraciones de los países limítrofes.

Hasta aquí hemos escapado a la definición de qué cosa es la indigencia, lo que tiene una definición biológica y lo que es la pobreza que implica otros criterios. Pero antes de abordar la discusión acerca de las definiciones cabe señalar algunas referencias relevantes.

Primero la pobreza (y la indigencia) pueden disminuir y a la vez aumentar la desigualdad. Este es el caso de Chile, China e Irlanda. Desde largo en Chile ha estado disminuyendo la pobreza. Pero no ha logrado disminuir la desigualdad. Lo mismo ocurre en China después de la reforma. Y lo mismo ocurrió en Irlanda después del “milagro” económico de los ´90.

Experiencias relevantes de disminución de la pobreza y mejora en la igualdad abundan en las estrategias de consenso por la construcción del Estado de Bienestar en toda la Europa Occidental de posguerra y en Estados Unidos. También es el caso de los primeros pasos de la Revolución del 43 y, por cierto de los posteriores gobiernos de Juan Perón.

Cabe señalar que en la última presidencia del General Perón el número de personas debajo de la línea de pobreza alcanzaba al 5 por ciento y el Coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, apenas superaba el 30 por ciento que – en ese tiempo y hoy – es un guarismo del mismo nivel que una democracia nórdica socialmente avanzada.

Estos números establecidos por el INDEC no fueron cuestionados en su tiempo ni posteriormente por ningún organismo nacional o internacional y gozaron de plena aceptación el la comunidad académica.

Antes de abordar la cuestión de las definiciones tenemos que partir de este dato: hace 35 años nuestro país era una sociedad con índices de pobreza e igualdad similares a los que tuvieron y tienen los países sociales más avanzados.

En esos años este país del tercer mundo, subdesarrollado, en vías de desarrollo, con una estructura económica similar a la del promedio de los países capitalistas en términos de participación del Estado propietario en la economía, en términos de participación de la industria en el PBI, en términos de apertura económica, etc., tenía instituciones sociales poderosas como la CGT y organizaciones empresarias de relativa importancia, la presencia de empresarios nacionales en la propiedad del aparato productivo no era menor, la estructura arancelaria, de tipos de cambios múltiples, los incentivos o políticas activas para el desarrollo eran muy similares a la de los países entonces subdesarrollados y que hoy disponen de otros niveles de desarrollo económico y social que el nuestro y finalmente, los partidos políticos – a pesar de años de proscripción y de gobiernos dictatoriales – existían y desarrollaban una intensa vida interna.

No se puede soslayar que el gobierno democrático fundaba su gestión en un programa concertado entre todos los partidos y todas las organizaciones sociales con la excepción de las asociaciones empresariales que integraban a las empresas de capital extranjero.

¿Cómo se explica que de entonces ahora esos índices de entonces sean un objetivo difícil de alcanzar?

¿Cómo fue posible la reproducción de la pobreza? Cualquiera sea el número de pobres que se estime para hoy, la tasa de crecimiento del número de pobres multiplica la tasa de crecimiento de la población.

¿Cómo fue posible que la democracia desde 1983 no haya podido avanzar, sino retroceder, en materia de igualdad y pobreza?

¿Qué influencia ha tenido, y por qué, en está dinámica el cambio de paradigma ideológico? ¿Qué influencia ha tenido la modificación de la estructura del capitalismo local – qué rasgos son relevantes y cuál ha sido la influencia de las mutaciones en el capitalismo global?

¿Cuál es la relación entre pobreza, desigualdad e inmigración (internacional o local) hacia las grandes ciudades? ¿Cuál es la relación entre este fenómeno y la cuestión del ordenamiento territorial efectivo (tal cuál es), los cambios dinámicos (p. ej. derivados de la sojización) y qué incidencia tiene la no existencia de políticas alternativas?

Un segundo aspecto apunta a discutir algunas cuestiones cómo la incidencia de las ofertas de bienes públicos (brindados por el Estado en forma gratuita y financiados por impuestos globales) sobre las necesidades y formación de capacidades en la sociedad. Primero qué bienes y después qué Estado.

La oferta de salud y de prevención de la misma; la oferta de educación formal y la formación continua e integradora; la oferta de bienes culturales; de entrenamiento laboral permanente; la oferta de vivienda básica con todos los servicios; la oferta de medios de transporte público; la oferta de asistencia crediticia; etc., bienes que constituyen lo indispensable para ser parte de la sociedad no son públicos sino que están masivamente privatizados.

El hospital público, la atención preventiva escolar, laboral; la escuela pública, con acceso al deporte, etc., el crédito (y el ahorro) de la Caja de Ahorro Postal prácticamente han desaparecido. La privatización de estos servicios ha sido paralela a la privación de los mismos para una gran parte de la población.

La disposición de esos y otros bienes ofertados por el Estado gratuitamente o a precios subsidiados para una administración más rigurosa ¿haría que la pobreza o la desigualdad fueran distintas o que nuestra definición de las mismas lo fuera?

Un tercer aspecto es el criterio “de mercado” con el que se mide la pobreza y la conecta de manera directa con los ingresos y los precios de una canasta de bienes. El salario no lo es todo. Tampoco se puede hablar de ingresos sin mencionar el origen y el contexto de los mismos. Tampoco es todo “una canasta”.

No se puede dejar de lado lo que rodea el salario ni el marco de una canasta. Vale la pena reconectar este punto con lo dicho respecto de los bienes públicos. No es posible evadirse de que estas consideraciones nos están llevando a exponer concepciones acerca de la idea de consumo y sociedad de consumidores, de producción y sociedad de productores.

La pobreza en la sociedad de consumidores – que es en la que vivimos más allá que seamos parte de ella – no es idénticamente igual a la pobreza en la sociedad de productores.

Una aclaración vale la pena. Todo se produce mas barato en algún lugar. Dada una canasta fija abastecida con los precios mínimos del planeta el número de personas que no puedan comprar en un primer momento esa canasta fija, será mínimo respecto de ese país imaginario. Pero la viabilidad de un ingreso procedente del trabajo, en esas condiciones es mínima. Hay una tensión que no puede ser ignorada y que produce distintos alineamientos políticos e ideológicos.

El mundo de la primera etapa del peronismo y del retorno de Perón es el de una sociedad de trabajadores y de la alianza de los sindicatos de la producción con los empresarios del sector y de la promoción del mercado interno. ¿Hay relación en estas dimensiones de organización y la pobreza y la desigualdad?

¿Cuál es el papel de la organización social, la Comunidad titular de los recursos que comparte Organizada alrededor del trabajo como eje resolutor (extrae la riqueza y garantiza la sostenibilidad del acceso compartido a por lo menos la satisfacción de la necesidades vitales) que recupera el rol público para proyectar su futuro?

Existe vinculado a lo anterior la idea de mercado de solución del problema de la sociedad de consumidores y es la propuesta del ingreso ciudadano universal. Esta idea transmite el derecho de ser consumidores. No el derecho de trabajar. Y pone una divisoria conceptual. Aplicar recursos públicos para que todos dispongan de los bienes públicos libremente es una concepción de la función del Estado. Aplicar recursos públicos para lograr que todo el recurso de capital (el trabajo ahorrado o acumulado o los bienes de la naturaleza) esté aplicado y el trabajo del hombre complete el proceso productivo es un enfoque de sociedades de productores. Aplicar recursos para preservar en estado de ocio las capacidades productivas es una contribución a la sociedad de consumidores. He aquí un debate de proyecto.

Las organizaciones internacionales (BM, ONU) se plantean un concepto universal de la canasta de la pobreza que valuada en dos dólares diarios delimita quién es pobre y quien no. Esas organizaciones detectan que con su método el mundo tiene hoy más de un 20 por ciento de la población bajo esa línea de pobreza.

Más allá de los comentarios que merezcan estos criterios: en la sociedad globalizada del y por el consumo, seguramente cerca de la mitad del planeta vive muy por debajo de la media de consumo del planeta. Y eso refleja inequidad y pobreza respecto de la “canasta media de consumo”. Este planteo nos lleva a una reflexión central en el país. ¿Por qué no llamamos pobre a quien no puede obtener la canasta media de consumo de la Argentina? ¿Será porque medida de esa manera cuanto más crece la economía genera más personas debajo de esa media y entonces definir una canasta fija nos exime de explicar el por qué del crecimiento que desiguala?

Entonces ¿Qué es ser pobre en la Argentina de hoy? ¿Hay pobreza infantil; juvenil; adulta y anciana? La pobreza es además rural y urbana y ambas no son iguales. Definir lo qué conforma la pobreza y lo que ella implica, supone definir que es lo no pobre que se entiende que es lo que "debe ser" y todo debe ser implica un "para qué". Volviendo para atrás, "se es pobre (se carece) sólo en función de lo que se espera de las personas". Pero ¿qué es ser pobre en el mundo, o en una sociedad hiper consumista? ¿Es igual un pobre en USA que en África, etc.?

¿Hay acaso homogeneidad de pobreza en el espacio, en el tiempo, en la historia? En función del “para qué” una condición de pobreza depende de la capacidad de habilitar a alguien para el “para qué”. Se es pobre o no en función de un “para qué”. Por ejemplo se es pobre para alcanzar una educación universitaria si esta es el para qué del sistema educativo.

Si la pobreza es una “situación de tránsito" es una cosa. Si es un "estado" es definitivamente otra. Por ejemplo se habla de “chicos en situación de calle”: se supone que es un tránsito. No se habla de “chicos de la calle” que es una definición vital. Ambas cosas no son lo mismo.

¿Qué produjo la pobreza de cada uno? ¿Cómo se hacen pobres los pobres? Pregunta crucial en un país en el que el número de pobres en tres décadas aumenta mucho más que la población. Esto apunta a la historia (el proceso) y a la estructura que lo posibilita.

Recordamos privatizar es privar a alguien de algo. La privatización de la salud, de la educación ha estado acompañada de la privación de salud, de educación y de empleo en términos absolutos y relativos de miles de personas. Eso tiene que ver con la historia y la estructura. No es independiente.

Las migraciones producen una perdida de capital social en el lugar donde se producen: se pierden los jóvenes, fuertes y aguerridos y quedan los viejos y los niños ¿cómo no va a producirse empobrecimiento en el lugar de emigración?

¿Influyen en la pobreza los salarios por actividad? ¿Los salarios en las pymes, en la construcción y en el textil? ¿Cuáles son?

“Una canasta” de necesidades a satisfacer es un enfoque de mínima para determinar el piso de “pobreza”; que el número del Banco Mundial, antes era 1 US Dólar/día/persona y ahora es 2 US Dólar/día/persona, ¿No es clave la definición de la canasta mínima de dignidad (CMD), aquella que debe cubrirse con ingresos formales, que incluyen todos los costos de seguridad social?

¿Está asociada la pobreza al mercado? Tamaño y composición de la demanda, inversiones y manufactura y empleo, puestos de trabajo. Lo dinamizante es la inversión en producción. Lo contrario es la importación de todo lo que se consume; distribuir y comercializar compromete menos “insumoproducto” que fabricar.

¿Puede haber mercado con 30 % de pobres e indigentes?

El funcionamiento del mercado requiere otra distribución del ingreso. ¿Qué es lo que provoca esta distribución? ¿La organización del mercado? En el minimercado argentino, todo lo manufacturado es oligopolio…dos hacen acero, tres hacen papel, dos hacen cemento, dos prestan servicios telefónicos de línea, tres vía celulares, YPFRepsol tiene más del 50 % del mercado de combustibles líquidos y los competidores son tres, también tres son los fabricantes de aceite comestible, los molinos harineros que dominan el mercado son tres, los que fijan el precio de los cereales y oleaginosos son tres, Arcor controla el mercado de dulces, cinco fabrican pastas secas, tres elaboran conservas.

Generar pobreza o generar desigualdad es una carencia de la organización social que simplifica el listado de carencias vitales que ese estado genera y reproduce.

¿Puede una sociedad que la ha generado cambiar esa condición sin cambiar el proyecto? ¿Puede ser nacional un proyecto que genera pobreza o desigualdad?

¿Todo remite a la ausencia de un proyecto nacional?

De esto se trata.

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